El Gorsedd del Jaguar

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 Capítulo 7: Flora y fauna

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Nasseilian
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MensajeTema: Capítulo 7: Flora y fauna   Jue Sep 23, 2010 3:05 pm

Naturaleza: Flora y fauna
Parece ser que el contacto con la naturaleza es fundamental para el druidismo. No existe documento, mito, poema o libro que hable sobre el druida e inmediatamente no mencione a los bosques, el lago, los animales. Este mismo curso ha venido hablando de lo importante que es el vínculo, el volver a las raíces naturales, pero hasta ahora veníamos hablando general, describíamos más paisajes que individuos.
¿Cómo puede relacionarse el druida con sus hermanos animales y plantas, sus hermanos de hoja y flor, de pluma, escamas y pelos? Para empezar, muchos tienden a ver la energía divina en ellos, y los consideran tan sagrados como el universo entero. Los respetan y aman.
Algunos sostienen que es posible extraer mensajes de la forma en que se comportan. ¿Quién no ha escuchado que los druidas interpretaban el volar de las aves, y los encuentros fortuitos con animales? Ya sea porque todo lo que está fuera nuestro es una manifestación de nuestra conciencia; ya sea porque ellos pueden percibir nuestras dudas y temores y pueden darnos grandes lecciones; ya sea porque los Dioses mandan la respuesta correcta mediante sus servidores; o ya sea porque la observación desata un proceso creativo que nos hace encontrar una respuesta, lo cierto es que la naturaleza responde, muchas veces, a lo que estamos preocupados en resolver.
Los animales pueden ser figuras arquetípicas muy complejas, al igual que los árboles. Cada cultura ha definido animales sagrados, ha creado mitología en torno a él, y también animales nefastos, que era mejor evitar. Para los celtas, el jabalí era un animal sumamente importante. Representaba la fuerza, la valentía, y al mismo tiempo, la iniciación a los misterios ocultos.
Mediante la cacería del Jabalí Cósmico este pueblo explicaba el correr de las estaciones. Este ritual ocurre en dos oportunidades: en Beltaine y en Samhain, ambas festividades celtas que dividen al año en una mitad oscura y una mitad luminosa.
Entablar diálogo con ellos suele traer grandes enseñanzas. Y sí, hablo de hablar literalmente, aunque no con lenguaje humano, claro está. Se trata de una conversación más abstracta y más sentimental. Más abajo tendrás una práctica al respecto. Los druidas hablan con las nubes, con las flores, con los árboles, con los animales, pero también con lagos, bosques, montañas, vientos, rocas y paisajes. Puedes hablar al individuo o a la comunidad de árboles entera. Todos poseen enseñanzas para ti.
Algunos sostienen que realmente son almas que pueden recordar vidas pasadas, o que con la experiencia vivida como observador, pueden opinar y aconsejarte. Otros sostienen que en realidad tienen ciertas respuestas de acuerdo a su arquetipo. Me explico: si estamos hablando con una roca, lo más probable es que nos hable de ser firmes y pacientes. El viento nos instará a desapegarnos del pasado y lanzarnos al vacío. Lo cierto es que cada cual elige como crear el vínculo con Natura y sus hijos. Si inconscientemente decides pedirle consejo al viento, quizá sea porque estás esperando una respuesta de ese tipo. Y en mi humilde experiencia, mis hermanos me han dado respuestas “predecibles” pero que yo necesitaba en ese momento, y contestaciones terriblemente creativas e inesperadas. Todo es cuestión de dejarse llevar por las enseñanzas de la Madre.
Otra manera de relacionarse es el animal o árbol totémico. Todos los seres humanos tenemos algo que nos protege y aconseja, una fuerza espiritual preparada para acompañarnos en nuestro sendero. Mientras que en el cristianismo es el Ángel Guardián, en el druidismo y muchas corrientes chamánicas es el tótem. Este es un animal o vegetal -para algunos poseemos ambas cosas- que dice mucho de nuestra personalidad. Es una figura arquetípica, no tiene alma en realidad, más bien es una porción de tu propia energía, más elevada y más sabia. Muchos practicantes lo convocan a modo de protección y consejo en sus rituales o en sus viajes al Otro Mundo, sean de la forma que sean. Otros dialogan permanentemente con él, mediante meditaciones o con la imaginación. Lo cierto es que si investigas en Internet o en los libros y mediante tus meditaciones le encontrarás mucho jugo a su figura. Verás tu fortalezas y debilidades, él las representa de una manera perfecta, y a él puedes apelar también para adoptar sus atributos cuando lo necesites. Antiguamente, se decía que los druidas podían transformarse en animales a voluntad. Podemos tomar esta aseveración literal o metafóricamente.
Tu animal o árbol guardián puede cambiar con el tiempo. Su figura acompaña tu crecimiento, por lo que resulta lógico que ante una transformación radical, su forma y enseñanzas cambien. En mi caso, desde que lo descubrí ha permanecido sin alteraciones, aunque sus consejos sí han variado con el tiempo.
El tótem se hace presente en una meditación en la cual lo buscas, o mediante barajas especializadas. También es muy probable que si tienes un animal que te apasiona, éste sea tu guardián, pero no hay reglas universales, como siempre. Yo soy partidaria de que debería ser un ser nativo o por lo menos que exista en tu lugar de nacimiento o residencia. ¡No sabes la cantidad de personas de Latinoamérica que dicen tener a un lobo de tótem! Ciertamente, es una de las figuras más atrayentes y en las que primero pensamos a la hora de hablar de este espíritu, pero no es el único. De hecho, conozco personas que tienen de tótem a la laboriosa hormiga, al inquieto mosquito, y al gran dragón –sí, algunos autores sostienen que es posible tener de tótem criaturas mágicas.
Muchos nos sentimos deslumbrados la primera vez que oímos hablar de los espíritus guardianes. No te apresures. No todos los druidas utilizan este arquetipo, ni con la misma importancia. Tampoco te desesperes si no puedes hallar cuál es el tuyo, todo llega cuando es el tiempo de que lo haga. Lo más importante, es que empieces a conocer tu medio ambiente. Lee si te interesa, algo sobre la simbología de los robles, los fénix, el águila, el león, y todo cuanto conocemos. Pero no dejes de lado las leyendas autóctonas sobre plantas y animales, y dialoga con ellos. Conoce los nombres de las especies locales y comunícate con ellos, para aprender, para ayudar. Son grandes maestros, para algunos, los primeros y verdaderos Druidas de los Bosques.
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MensajeTema: Re: Capítulo 7: Flora y fauna   Jue Sep 23, 2010 3:05 pm

Tarea:
Realiza la práctica de más abajo por lo menos una semana. Puedes hacerlo con el mismo ser, o ir variando. Escribe un ensayo sobre tu experiencia, usando estas preguntas de guía: ¿cómo te comunicaste?, ¿cuál es el rol de esta comunicación?, ¿Cómo fueron los mensajes: abstractos, metafóricos, verbales, visuales?
Busca información “científica” de los seres con los que hablaste y agrégala al ensayo.
Tarea adicional (no obligatoria):
¡Tienes mucho para trabajar! Busca sobre las plantas y animales autóctonos, tanto teóricamente como experencialmente. Averigua cuáles eran sagrados para la tradición de tu zona. Mi recomendación es que anotes todo lo que descubras.
También puedes buscar alguna meditación para encontrar a tu animal
guardián. Dialoga con él y hazlo partícipe de tu vida. Escúchalo
cuando menos tengas ganas, porque será cuando más lo necesites.
Paciencia, no siempre se presenta en la primera vez
que realizas el ejercicio.


Práctica III: Contactar con un árbol
Algo fundamental que se trabaja en druidismo es la relación con otros seres, las plantas, los animales, las rocas, los ríos, las montañas, los bosques y un larguísimo etcétera... Esta es una meditación bien sencilla, para que puedas adaptarla a la situación. Más que de una meditación se trata de los pasos generales para establecer un contacto... Siéntete libre de adaptarlo e improvisar en el momento.
Siéntate cerca o tocando el espíritu con el cual deseas hablar. Cierra los ojos o déjalos abiertos, depende de que te dé mejor resultado. Aquieta tu mente, concéntrate en tu respiración o en un mantra. Respira 4-2-4-2 (esto es: inhala por 4 segundos, retén por 2 segundos, exhala por 4 segundos y retén por 2 segundos) hastá que estés relajado.
Pídele permiso al espíritu con el cual deseas contactar si te permite llevar tu conciencia a su cuerpo. La respuesta puede venir de muchas maneras. Cuando estés listo, mueve tu conciencia hacia el ser, imagina que vas desde el corazón o desde el cerebro bajando por tus brazos hasta llegar al cuerpo. Cuando te sientas listo háblale.
Agradécele la conversación que hayan tenido, y mándale buena energía. Mueve tu conciencia lentamente en camino inverso hasta llegar a tu cuerpo. Abre los ojos si los tenías cerrados, sino cambia de foco, mira, sin girar la cabeza, otro objeto. Sé conciente poco a poco de tu cuerpo y retira las manos suavemente del cuerpo del espíritu. Cuando te sientas listo, párate y vete.

¿Qué tipo de conversación podemos esperar?
Esto es un gran debate realmente... Algunos dicen que sólo podemos esperar sentimientos de otros seres, otros dicen que sólo imágenes o impresiones táctiles. Otros explican que sólo podemos sentir una sensación un tanto difícil de describir, de tipo extrasensorial, pero que podemos categorizar de buena o mala, amistosa o peligrosa. Algunos otros plantean que podemos sentir una unidad con ese ser, y que la conversación son más pensamientos propios y pensamientos que parecen ajenos, pero que ocurre todo en nuestra mente.
En lo particular, yo creo que los seres, todos los seres, podemos comunicarnos a través de un canal madre, una especie de lenguaje universal, que se parecería a esa sensación extrasensorial. Como humanos que somos, nos sentimos más cómodos transportándola a un idioma un poco más conocido por nosotros.
Es como si tuviéramos un diccionario en la cabeza, un traductor, que a esas sensaciones puede traducirlas automáticamente. Por eso unas personas verán imágenes, otras hablarán literalmente, y otras percibirán sentimientos, todo depende cómo esté configurado en ese momento el diccionario, y como el individuo con el que conversamos crea que es mejor traducir el mensaje. Si eres capaz de no utilizar el diccionario y entablar una conversación en ese "canal universal" hazlo, porque es mejor en el sentido de que saca los problemas de las malas traducciones... Pero de todas maneras, no está mal que percibas palabras o imágenes o sensaciones, todo es en realidad una interpretación del mensaje transmitido.
De esta manera, trata de sentir e ir visualizando las oraciones que quieras transmitirle al otro ser, para que pueda más fácilmente traducirlas. Y las primeras veces quizá no percibas nada, tal vez porque estás un poco cerrado a la energía exterior, tal vez porque el otro ser no se anima todavía a hablarte. Comienza con los monólogos, y tranquilo, que ya tendrás tu respuesta.

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MensajeTema: Re: Capítulo 7: Flora y fauna   Jue Sep 23, 2010 3:06 pm

- Muy bien, ¿estás preparado?
No sabes para qué, parado en medio del bosque con los ojos tapados, un pergamino que aún no pudiste leer y la voz de la druidesa que cada vez se hace más lejana. Pero ya aprendiste a confiar, y asientes.
- Cuenta hasta trece. Este es un número mágico para el pueblo celta, es el número que representa las lunas que alberga el año solar. Te permitirá entrar más en tu inconsciente y estar más receptivo a lo que vendrá. Enumera despacio, pensando en cada cifra. Yo te dejaré solo. Vuelve al claro cuando desees.
Las suaves pisadas acompañan tu cuenta. 1, 2, 3, 4, recuerdas inhalar y exhalar pausadamente, para calmar un poco la ansiedad. 5, 6, 7, los ruidos del bosque cobran importancia al no tener los ojos al descubierto. Parece una sinfonía perfecta y llena de timbres tan variados como las percusiones de las ramas al entrechocarse, el aflautado canto de las aves, el añejo bramido del ciervo. 8, 9, 10, 11, 12, y finalmente 13.
Te quedas expectante, porque sabes que algo va a suceder. Sientes algo en la tierra, dentro de ella, como si la estuvieran removiendo, y a tus pies comienzas a sentir un suave cosquilleo de una nariz húmeda. Tratas de mirar con los ojos del corazón y con la piel; el contacto de su pelaje y sus garras excavadoras te da la pauta de que es un topo.
Sonríes. Están en igualdad de condiciones, ambos están ciegos. Te inclinas, y con la ayuda de tus manos y su hocico, se examinan el uno al otro, en un marco de poderoso respeto. A pesar de vivir en las profundidades de la tierra, notas que su pelo es suave y uniforme, sólo interrumpido por las fuertes patas y la pequeña cola. ¿Cómo pensaría el topo, él, que nunca conoció la luz, o las cosas “visualmente”?, ¿y cómo se vería el mundo con una capacidad que tú no tuvieras? El animalito parece perder el interés en este extraño, y vuelve a meterse a la tierra, dejándote en reflexión.
De repente, te acuerdas del pergamino que dejaste abandonado a tu lado. Ya debe ser hora de abrirlo. Te sacas la venda, y miras a tu alrededor.
No sabes realmente a donde estás, ni siquiera es el bosque. Te encuentras en una habitación blanca, enteramente blanca. Sin puertas, ventanas, o decoración alguna. El techo, el piso y las paredes son de la misma blancura y podrían pasar las unas por las otras. ¿Cómo hizo el topo para entrar aquí? Lo ilógico de hacerse esta pregunta en este mundo hace que sueltes una carcajada. Bueno, basta de diversión, leamos el pergamino.
“La oscuridad a veces asusta, porque no podemos percibir las cosas que nos rodean. Lo desconocido puede estar acechando y nosotros no podemos percibirlo, acostumbrados a depender de sentidos externos y no internos. El descubrir que no somos los únicos ciegos a tientas en un camino, es maravilloso, porque nos permite salir del lugar de víctima que tanto nos gusta usar. El topo es eso: sencillez, tozudez, y un poderoso olfato y tacto de su hocico. Él puede ser tu guía en momentos de oscuridad, tanto física como emocional. Porque sigue, escarba, a pesar de todo, total, ¿qué puede ser lo peor que le ocurra? Que siga cavando túneles, ¡y que por casualidad salga a la superficie!”
“Ahora concéntrate en un momento de fuerte enojo. ¡Siente con toda la intensidad que puedas la frustración y las sensaciones de ese momento! También puedes crear un recuerdo imaginario, concéntrate en crear esa energía instintiva de rabia. Y presta atención a tu alrededor”.
Eliges un recuerdo y empiezas a intensificar esa emoción. Pronto sientes cómo la sangre corre más rápido y como los músculos palpitan, la mandíbula apretada… Sientes una presencia en el cuarto y abres los ojos.
Delante de tí te encuentras con un imperioso león. Su altura es mucho más grande de lo que los programas de televisión te hicieron creer. Casi es de tu estatura, y su melena aún lo eleva más. Ruge y abre sus fauces enormes, y cada fibra de tu ser lucha entre el fuerte enojo que sientes, y el poderoso miedo que la furia del felino te provoca.
Ves que en la habitación hay más leones. Machos, hembras, cachorros, estás ante una manada entera. El macho alfa sigue rugiéndote y mostrando los dientes, y tú sin quererlo le respondes de la misma manera. Es una lucha entre dos leones. Tu furia es artificial, no te interesa entrar en un combate verdadero –que por cierto, es muy probable que perderías- así que te acercas a escabullirte entre la manada. Tropiezas con un trío de cachorros que juegan despreocupadamente, como si no hubiesen visto todo lo que se desarrollaba. Te acercas e intentas acariciar su tierno pelaje, pero te sorprender al ver que ninguna sensación te produce, ¡no tienes sentido del tacto! Mientras tanto, el león te siguió y parece dispuesto a lanzarse sobre tus espaldas en cualquier momento. Está defendiendo su familia, y tú te acercaste a sus hijos, mala elección. Entonces, salta hacia ti con la boca abierta, y en el mismo acto, todo desaparece.
Respiras aliviado al ver la tranquila blancura de la habitación vacía. Con el corazón aún palpitante, sigues leyendo:
“El león es el símbolo del coraje, la fuerza y el valor, pero también de la soberbia, el enojo, la ira, y la soledad. Su papel en la manada es simplemente copular y defenderla de otros machos o eventuales enemigos que pueda tener. No caza, no cuida a sus crías, ni defiende su comida de otros animales. Permanece constantemente en guardia, con la ira a flor de piel, dispuesto a utilizarla contra su adversario”.
“¿Cuántas veces el enojo impidió que tocáramos a alguien, que nos compenetráramos con esa persona? El odio, la ira, nos quitan la posibilidad de tener contacto con el mundo exterior, nos encerramos en nosotros mismos y en nuestra decepción. ¿Cuánto se pierde ese padre león al no poder tocar sus cachorros? Son sólo objetos que proteger. Y cuando ocurre lo inevitable, y el guerrero es derrotado, el nuevo macho alfa tiene como primera medida, matar todas las crías del jefe anterior. ¡Si escucharas los aullidos lastimeros de las hembras que no pueden evitar que sus hijos mueran en manos del nuevo tirano!”.
“La ira, mal conducida, sólo causa destrucción y soledad. Llama al león para recordar que debes controlar a veces esos instintos y saberlos conducir a actitudes más constructivas. Háblale, y verás qué bien puede aconsejarte”.
“Ahora es hora de que decidas tú que emoción experimentar. Cada recuerdo, cada pensamiento, cada pregunta o inquietud tiene un animal regente que puede enseñarte más de lo que piensas. Estamos rodeados de ellos, de fieles hermanos dispuestos a ayudarnos a comprender un poco más este mundo”.
No te hace falta levantar la vista para saberte en el claro, rodeado de los habitantes del bosque. Del agua, de la tierra y del cielo, todos están allí, mirándote, protegiéndote.
“Experimenta y observa qué animales se cruzan en tu camino. Ahora y en la vida diaria. Cuéntame luego con quién decidiste encontrarte”.
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